Las personas que viven en situaciones difíciles y no tienen recursos, afortunadamente, siempre pueden contar con ciudadanos voluntarios que trabajan para convertir a la sociedad en una más justa y equitativa. El programa ‘Abrigando Esperanza’ es una campaña de la Fundación Chilpayate que se lleva a cabo año tras año para abrigar, literalmente, a las personas que sufren las consecuencias del invierno. Son personas que no necesariamente se encuentran viviendo en la calle, sino que pueden vivir en hogares de bajos recursos donde la edificación es precaria y, como consecuencia, su salud se ve afectada en muchas ocasiones. La campaña consiste en recolectar abrigo, el cual incluye ropa, cobertores y despensas, para luego distribuirlo personalmente. El material que se reúne es llevado a comunidades de bajos recursos donde las familias no cuentan con el apoyo suficiente y necesitan de los voluntarios. El impacto que esta actividad tiene en la sociedad es enorme.

 

Valentino Danchev y la Fundación Chilpayate han trabajado mucho para hacer que este proyecto sea cada año más grande y tenga un impacto positivo en la sociedad. Porque Valentino, como todos los voluntarios que colaboran, cree que el resultado de esta campaña tiene efectos incalculables que llegarán a rincones impredecibles. La movilización que se produce es maravillosa y muy positiva en toda la comunidad; los voluntarios donan abrigo, pero además invierten su tiempo para llevar las cosas a los hogares necesitados. Con el tiempo, las personas que viven en los alrededores se han ido sumando a la campaña y han entendido que, entre todos, se pueden hacer muchas cosas por las familias con menos recursos. La motivación de los voluntarios, de la Fundación Chilpayate y de Valentino Danchev, como de otros colaboradores que se van sumando, parte de la maravillosa reacción de la sociedad, de saber que los necesitados no pasan frío, que los niños tienen un hogar acogedor, y todo gracias a la iniciativa de seres que dedican un tiempo a ayudar. Hacer el bien es necesario, sana, es bueno para todos. Siempre se esperan más manos para ayudar, porque todos podemos hacer algo por el prójimo.